Libro del Centenario RSCE

Anuncios por palabras Desde una óptica actual resulta chocante observar como durante la segunda mitad de la década de los ochenta el medio habitual utilizado por la Sociedad para comunicarse con los socios y el público en ge- neral era la inclusión regular de pequeños anuncios en la sección de anuncios por palabras de algunos periódicos de tirada nacional. En dichos anuncios se daba cuenta de asuntos tan diferentes como la apertura del periodo de inscrip- ciones para las exposiciones de Madrid hasta el re- cordatorio de la entrada en vigor, a modo de ensayo, del nuevo sistema de Grupos de la Fédération Cy- nologique Internationale, tal y como sucedió en la Exposición de Otoño de 1988. Camino de una nueva Mundial En Diciembre de 1988 se llevó a la reunión del Comi- té la discusión abierta en el seno de la raza del Perro de Agua Español y la existencia de dos tipos muy di- ferentes en función, fundamentalmente, de su proce- dencia geográfica. Se llegó a plantear la posibilidad de reconocer dos variedades distintas y otrogarles dos C.A.C., pero dicha decisión quedó finalmente en estudio y no se llegaría a aplicar nunca. La relación de la Real Sociedad Canina con el Clu- be Portugués de Canicultura era muy estrecha, ha- biéndose llegado a concebir la celebración de un Campeonato Ibérico, que debía haber empezado a funcionar en 1988 pero que se retrasó hasta el año siguiente a petición de la Canina española. En contra de lo que muchos habían vaticinado, habi- da cuenta del fracaso que, a ojos de casi todos, había supuesto la Mundial Canina de Madrid 1983, nadie esperaba que España volviese a ser la depositaria de la confianza de la Fédération Cynologique Interna- tionale para organizar una nueva Mundial, por lo que la decisión de concederle la oportunidad para 1992 fue recibida con sorpresa por muchos y con gran satisfacción por parte de todos los aficionados españoles. Estaba claro que una de las causas de los problemas de Madrid’83 había sido el emplazamiento en el Hi- pódromo de La Zarzuela, por lo que, en esta ocasión, era fundamental extremar el celo a la hora de elegir un recinto a la altura de las circunstancias. La primera propuesta para la celebración de dicha Mundial fue la de la ciudad de Barcelona. En 1990 dos nuevas ciudades entraron en liza, Zaragoza y Valencia, y la Canina Central estudió las candidatu- ras con detenimiento, teniendo en cuenta otros fac- tores como la infraestructura hotelera, transporte y comunicación, etc... El 14 de Junio de ese año, los miembros del Comité votan para designar la sede de la Exposición Mundial de 1992 y la balanza se in- clina hacia la ciudad de Valencia y su flamante Feria 1911-2011, R.S.C.E.: Cien años de selección y mejora 163

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